Reyes magos en el desierto de Marruecos

/ octubre 11, 2020/ Viajes especiales ( y tipos)

Un viaje en diciembre a Merzouga para niños

Ver a sus SSMM. Reyes Magos en el desierto de Marruecos es un viaje especial que no se olvida. El año pasado iniciamos esta nueva experiencia con una familia que nos pidió casi de un día a otro poderla realizar. Uno de sus hijos estaba ya a punto de cumplir los 8 años, así que no quedaban más Navidades. Y les hacía ilusión que el pequeño de la casa pudiera vivir una experiencia mágica en el desierto junto a toda la familia.

El objetivo, llegar a hacer un encuentro del niño con los Reyes Magos en el desierto de Marruecos. Resulta que durante el puente de diciembre (del 6 al 8) pasaban casualmente por el desierto del Sahara en Marruecos de camino al norte. El recorrido les lleva cada año a las casas de los niños la noche de Reyes, víspera del 6 de enero.

Como eran aún tiempos antes de la pandemia, se juntaron en el grupo de viajeros, los tíos y hasta la abuela del niño, que tampoco quería perderse la experiencia. Una familia con muchas ganas, con la que preparamos todo el itinerario y ayudamos a hacer posible su sueño. Evidentemente, nuestra colaboración sólo era posible con la compenetración total con la familia, que fue quien hizo que la experiencia fuera realidad.

Había poco tiempo, pero en Marruecos todo es posible. Y sabíamos que los Reyes Magos de Oriente estarían cerca del campamento en el desierto donde se alojaría la familia.  

reyes magos en el desierto de Marruecos
reyes magos en el desierto

Los preparativos del viaje

Así que primero había que decidir desde donde partía el grupo. Algunos miembros ya habían estado en Marruecos otras veces, haciendo el recorrido de Marrakech al desierto de Merzouga. Además, aunque esta misma experiencia hay quien la quiere hacer en Navidad, este viaje era como hemos dicho para el puente de 4 días de diciembre. Disponían en realidad de 5 días porque los que trabajan se habían pedido una fiesta. 

Aclaramos que en Navidad este viaje se puede hacer igualmente porque ya sabemos que las cosas son relativas para los niños, y explicarles que al cabo de unos pocos días están en nuestras casas es mágicamente posible. También podemos festejar la noche de reyes en el desierto, aunque sin que la cantidad de regalos sea significativa para no tener problemas de equipajes.

Como el camino de Marrakech al desierto de Merzouga es más largo que desde Fez, y había niños pequeños, acordamos que saldríamos de esta segunda capital imperial. En realidad adaptamos pues el viaje de Tánger al desierto pasando por el valle del Ziz, a sus necesidades. Así que la familia encontró los vuelos para Fez de ida y vuelta y se decidió el itinerario. 

Por supuesto, los padres sabían que es seguro viajar con niños a Marruecos y que el desierto ya de por sí, era una baza asegurada. Aunque no es obligatorio en el país, nuestros coches van siempre dotados con silla para niños o alzadores según la edad. También los padres pueden llevar su propia silla si lo desean.

Fez y Meknes, ciudades imperiales

La idea fue irse adentrando en el Marruecos más histórico al más lejano, en una ola creciente de diversión para los niños. Así, nada más llegar les recogimos del aeropuerto y les dejamos en la medina de Fez para hacer una corta visita. Era adentrarse en un mundo desconocido de inmediato, sin largas explicaciones por los niños pero sí con un guía que dirigió una amena visita privada para una primera impresión general.

Al día siguiente, antes de partir a Meknes, la ciudad imperial más desconocida de las cuatro que hay en Marruecos, acabamos de visitar Fez yendo a algunos lugares icónicos como el palacio real con el coche. Meknes les recibió con la actividad de la plaza delante de la enorme puerta amurallada Bab Mansour.

Cabe saber que los viernes es el día sagrado y de plegaria al mediodía que interrumpe toda actividad. Esto puede afectar algunos lugares y horarios. Así que después de algunas visitas más, el grupo empezó la ruta para atravesar las montañas del Atlas hacia el desierto. Teníamos varias horas de trayecto antes de llegar a Midelt para dormir y en invierno los días son cortos.

El Atlas, el Valle del Ziz y el desierto

La parada obligada de este trayecto, sobre todo cuando se viaja con niños, son los monos de Azrou que se pueden ver en libertad en el bosque de cedros. Algún miembro de la familia superó sus miedos y también disfrutó del simpático momento de observación en la naturaleza.

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En un viaje siempre pueden surgir algunos inconvenientes y la familia, que ha viajado bastante, supo cómo acomodarse. Cuando empezamos a cruzar las montañas, nevaba. Era diciembre y por tanto un evento posible, así que una segunda parada para tirar algunas bolas de nieve era obligada. La diversión en estos imponderables del viaje es el resultado del mejor humor.

Después, el hotel de Midelt estaba completamente lleno y la calefacción de agua no llegaba a rendir en las horas puntas como se hubiera deseado. Esto también puede pasar en el campamento de lujo y hoteles en el desierto y no hay mucho que se pueda hacer, salvo tener paciencia.

Con el sol de la mañana al día siguiente todo el mundo se levantó animado. En algún momento de la ruta llegando al desierto del Sahara, el conductor les dijo: ”¿Sabéis que por esta época pasan los reyes magos en la ruta que hacen por el desierto para llegar a Europa en enero? A ver si tenemos suerte y los encontramos !” Y los padres hicieron el resto para sembrar la semilla de la ilusión el resto del día. Los parajes verdes y rocosos del oasis del valle del Ziz acompañaron la sensación de estar adentrándose poco a poco en otro mundo desconocido para los viajeros.

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El encuentro con los Reyes Magos en el desierto de Marruecos

El trayecto al campamento por las dunas del impresionante Erg Chebbi con los dromedarios durante el atardecer fue un paseo dorado que hasta la abuela se atrevió a disfrutar. Al campamento se puede llegar con el coche y las maletas, si hubiera sido necesario. Pero ¿quién se perdería el maravilloso reportaje fotográfico que les hizo su camellero?

La llegada a las tiendas de lujo al estilo nómada del desierto es el premio a tantos kilómetros recorridos. Las alfombras en la arena, las palmeras, las duchas en las mismas tiendas, la espectacular cena… un oasis en todos los sentidos en el viaje.

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Después de cenar, ya de noche, al son de los tambores alguien les avisó con tono secreto diciendo que tenían una visita sorpresa. Sus majestades habían venido de su campamento para verlos! Y allí estaban, junto a sus camellos y los pajes vestidos de blanco, sentados alrededor de un fuego, bajo las estrellas, viendo los cantos de música Gnawa de recibimiento. 

Los reyes sentaron a cada niño en el regazo. Les contaron lo que les habían dicho los pajes que tienen viajando por cada ciudad antes de que ellos vayan. Los mismos pajes que habían preparado regalos para cada uno, y algún otro detalle de nuestro país. Estuvieron conversando un rato con los niños. Les preguntaron cosas. Les dijeron que se portaran bien. Y les dieron sus regalos. Les desearon lo mejor y un hasta pronto, cuando se volvieran a ver en sus ciudades.

Las caras del pequeño fueron insuperables. Los demás también disfrutaron muchísimo de la experiencia, como si de una película se tratara. Había valido la pena el viaje. Esa noche nos costó ponernos a dormir por las emociones vividas. Dormir en una jaima en pleno desierto es una emoción añadida.

La vuelta del encuentro en el desierto con los reyes magos

Al día siguiente, una mañana de actividades en el desierto después de ver el amanecer en la duna más alta. La subida de vuelta a Midelt, y después al aeropuerto de Fez. Ojalá hubiera habido un día más para hacer, porque lo ideal son dos noches en el desierto. No obstante, la buena disposición de todos hizo que el viaje fluyera hasta el final y papás, tíos, hermanos, la abuela, además del peque de la casa, volvieran con una aventura que jamás va a olvidar. La complicidad de la familia entera en una muestra del amor que llena su vida.

Encontrarse con los Reyes magos en el desierto de Marruecos fue hacer realidad un sueño en un entorno mágico. Y a partir de aquí sólo faltaba desearnos a todos una feliz navidad!

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