La creación de Unik Maroc Tours

Un día de noviembre de 2020 escribí:

Hoy se ha muerto el hermano de Moha. Moha también murió dos años antes. Yo al hermano no lo conocía, pero a Moha creo que lo recordaré siempre y me pregunto si alguna vez he escrito sobre él. Ambos hermanos y su familia eran vecinos nuestros cuando vivían en Hassi Labied. Moha murió en un accidente de coche con la familia en la carretera al desierto. Se dedicaba al turismo como nosotros. Cada vez que pasamos por ese punto lo recordamos.

La creación de una empresa no es tarea fácil. Muchas personas con las que hablar para ver si es viable y cómo hacerlo. Muchas horas con el contable, en las oficinas de la administración y unos plazos inamovibles. Después, una parte final que parece la más complicada, y ahí es donde entran personas que generosamente te prestan ayuda.

Hace años, cuando tenía que dar de alta los coches de la empresa, Moha vino una semana a casa con su sobrino y le estuvo ayudando a hacerlo. Él ya tenía su propia empresa e íbamos a colaborar. Era un hombre trabajador y de rutinas, quizás por esto me acuerdo de él. Cada mañana se levantaba después del alba, a menudo antes de que ella se fuera a trabajar. Se duchaba y me esperaba para desayunar. No me despertaba tan temprano, y él me llamaba como un padre despierta un hijo para ir a la escuela. Era unos años mayor que nosotros. Vestía aseado y tenía una cara serena y afable. Comía sano. Los días que estuvo con nosotros nos enseñó que la granada tenía grandes propiedades curativas. Él se la comía a mordiscos, con la piel interior amarga a la que atribuían muchas propiedades digestivas. Aprendí a respetarle, aunque más adelante dejamos de colaborar.

Ella llegaba de trabajar y nos encontraba envueltos en copias de papeles, esparcidos por todas las mesas del comedor. Esas copias se sellaban en las oficinas de legalización de firmas, donde se estampan otros tantos sellos y membretes para certificar. Era en cierto modo divertido, ver el lío burocrático de cada paso que nunca pretendió entender. Los hombres estábamos estresados porque había plazos que cumplir para los papeles. También compramos unas pegatinas que se tenían que poner en los coches según la normativa. Moha explicaba con mucha paciencia cómo hacerlo. Si ella preguntaba algo por curiosidad le daban una respuesta general o un “es demasiado complicado”. Mientras tanto se cocinaba el tagine a fuego lento. Luego comíamos y nos poníamos a mirar la televisión. Esos simples programas de humor o series marroquíes. Nos quedábamos en modo «stand-by» delante de la pantalla. Estábamos muy cansados de ir de una oficina a otra todo el día. Era inútil entablar ninguna conversación, por lo que ella se iba a dormir. 

Cuando al final lo conseguimos, recuerdo que estaba radiante de felicidad. Lo escribí en alguna parte. Moha nos llevó cual chofer privado a dar una vuelta en una de las furgonetas. Ella iba detrás conmigo. Orgulloso y contento, de ser el propietario de esos coches, un nuevo empresario, por fin. “Vamos a hacerlo funcionar“ le dijo cogiéndola de la mano. La ilusión con la que se lo dije le chocó. Con toda la ternura de la que fue capaz y estrechándole más aún la mano sobre los asientos de piel negra, sonrió y asintió con esperanza. Comprendió en ese momento lo que significaba para mi y cuán importante era.

Preparación de rutas

Durante toda aquella época, los fines de semana hacíamos excursiones para revisar los itinerarios que conocía pero que hacía tiempo que no había seguido. Probamos restaurantes y riads. Visitamos museos y los sitios más bonitos. Exploramos siempre un poco más allá. Leíamos reseñas y sobre todo, hablaba con la gente del turismo que me daban su visión de las cosas. Lo que se solía hacer en el norte y lo que no.

Aún ahora lo hacemos así, yendo en nuestros ratos libres a sitios nuevos, restaurantes o riads, museos que se abren, monumentos que se remodelan. Cosas que nos van interesando a medida que pasa la vida y que valoramos si son interesantes para nuestros clientes o para quiénes puede serlo. Y también ampliamos nuestras miras con lo que los clientes nos piden, que a veces se abren vías interesantes de explorar. Los mismos caminos que solemos hacer, con intereses diferentes. La riqueza de Marruecos como destino es inacabable. Y los días de papeles se renuevan cada 7 años, pero ahora somos nosotros los que ya sabemos. Gracias amigo.

Scroll al inicio